"Un ganador es la persona que tiene todas las molestias, obstáculos, frustraciones y decepciones que todo el mundo tiene. Aún así sigue persistiendo, hace el trabajo, y lo hace parecer fácil."
-- David Cooper, Sales Trainer

Todo el mundo quiere estar físicamente sano. ¿Quieres tener salud mental también? La verdadera medida del " fitness mental" está en cuán optimista seas sobre tu persona y tu vida. En este boletín, aprenderás a controlar tu pensamiento en formas muy específicas para que te sientas bien, pase lo que pase.

Controla tus reacciones y respuestas Hay tres diferencias básicas en las reacciones de los optimistas y pesimistas. La primera diferencia es que el optimista ve un problema como un revés temporal, mientras que el pesimista lo ve como permanente. El optimista ve un lamentable acontecimiento, como una venta que no se realizó o una disputa, como un evento temporal, algo que está limitado en el tiempo y que no tiene un verdadero impacto en el futuro. El pesimista, por otra parte, considera los acontecimientos negativos como permanentes, como parte de la vida y el destino.

Aísla el incidente La segunda diferencia entre el optimista y el pesimista es que el optimista ve las dificultades como algo aislado, mientras que el pesimista las relaciona con todo lo que le pasa en su vida. Esto significa que cuando las cosas van mal para el optimista, él toma el evento como un incidente desconectado de otras cosas que están sucediendo en su vida.

Toma los reveses como eventos temporales Por ejemplo, si algo con lo que contabas no se materializa, y lo interpretas como un lamentable acontecimiento, que suele suceder en el curso de la vida y los negocios, estarías reaccionando como un optimista. El pesimista, por otra parte, ve las decepciones como omnipresentes. Esto es, para él son indicios de un problema o deficiencia que impregna todos los ámbitos de su vida y persona.

No tomes el fracaso como algo personal
 La tercera diferencia entre optimistas y pesimistas es que los primeros ven los problemas como acontecimientos externos a su persona, mientras que los pesimistas interpretan los acontecimientos negativos como algo personal. Cuando las cosas van mal, el optimista tiende a verlas, como resultado de factores externos sobre los cuales se tiene poco control y si es viable realiza las correcciones pertinentes.


Si el optimista es demorado por el tráfico, por ejemplo, en lugar de enojarse, él simplemente minimiza la importancia del evento diciendo algo como: "Oh, bueno, supongo que la persona que está bloqueando el trafico tiene un mal día". El pesimista en cambio, tiene tendencia a tomarlo todo personalmente. Si el pesimista es demorado en el tráfico, reaccionará como si el otro conductor hubiera actuado deliberadamente para perturbarlo y frustrarlo a él.

Mantén la calma y sé objetivo La característica distintiva de la madurez, en pleno funcionamiento, es la capacidad de ser objetivos cuando estamos atrapados en las inevitables tormentas de la vida cotidiana. La persona optimista tiene la capacidad, bajo circunstancias negativas, de seguir hablandose a sí mismo en una actitud positiva y optimista, manteniendo su mente en calma, clara y completamente bajo control, buscando las soluciones. La personalidad madura es más relajada y consciente y capaz de interpretar los acontecimientos de una forma más realista y menos emocional que la personalidad inmadura. Como resultado de ello, la persona madura ejerce una mayor sensación de control e influencia sobre su entorno, y es mucho menos probable que sea perturbado, enojado, molesto, o distraído por las circunstancias.

Mira a largo plazo Mira los inevitables reveses a los que te enfrentas como algo temporal, específico y externo. Ver la situación negativa como un acontecimiento único que no está conectado a otros posibles eventos y que es causada en gran medida por factores externos sobre los cuales no puedes tener control. Simplemente se niégate a ver el caso como una forma permanente, generalizada o indicativa de tu incompetencia personal o de tu incapacidad y céntrate en buscar formas creativas de encontrar soluciones. Y si el fallo se debe a ti, aprende de él, haz las correcciones pertinentes y sigue intentándolo.

Decídete a pensar como un optimista, no importa lo que pase. Puede que no seas capaz de controlar los acontecimientos, pero puedes controlar la forma en que reaccionas a ellos.

Ejercicios Ahora, aquí hay tres acciones que puedes tomar de inmediato para poner estas ideas en acción.

  1. En primer lugar, recuérdate continuamente que los retrocesos son sólo pasajeros, que pronto serán pasado y nada es tan grave como crees que es.
  2. En segundo lugar, toma cada problema como un acontecimiento aislado, no está conectado a otros eventos y no son indicativos de un patrón de ningún tipo. Busca soluciones y continua con tu vida.
  3. En tercer lugar, reconoce que cuando las cosas van mal, son por lo general causados por una variedad de eventos externos; dite a ti mismo, algo como "No hay mal que dure cien años", y luego vuelve a pensar en tus metas. Y si eres el causante del problema, recuérdate que no tiene nada que ver con tu capacidad o valor como persona y que los fallos son parte del aprendizaje y del camino al éxito.

Tu destino depende sólo de ti.

Que el amor llene tu vida.

Rosana Portelli
Life Coach
Terapeuta EFT Experto


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